Especial de San Valentín: Segunda escena

Foto: Vía Mía Blog, Plaza de Santo Domingo
Especial de San Valentín: Primera escena.
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Marqués de San José y Manuela Carcelén de Guevara. Foto: Vía Mía Blog
Especial de San Valentín: Tercera escena
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Foto: vía Wikimedia Commons

Manuela Sáenz, retrato de época, realizado por Pedro Durante en 1825. Foto: vía Wikimedia Commons

Simón y Manuela: El flechazo llegó desde el balcón.

En una de las esquinas de lo que hoy es la Plaza de la Independencia se encuentran por primera vez dos corazones libertarios envueltos de gloria y pasión: Simón Bolívar y Manuela Sáenz. Hoy, 14 de febrero, día oficial de los flechazos de San Valentín, he reservado este relato para recordar uno de los amores más sonados de América Latina.

Junto a Héctor López Molina, historiador, cronista e investigador nos dirigimos a la esquina de las calles Chile y Venezuela. Aquí, en donde se encuentra ubicada esta casona, está el predio de la casa de la familia de la Peña, en la que Bolívar vio por primera vez a Manuela Sáenz.

Respirando profundamente, Héctor comienza el relato ubicando la escena en el tiempo. Sucedió el 16 de junio de 1822 -precisa- apenas unas semanas después de la Batalla de Pichincha, cuando Bolívar entra por primera vez a la ciudad de Quito. “Él hace su entrada triunfal por lo que hoy es la Av.10 de agosto conocido como el camino de Cotocollao. El prócer entra al Centro Histórico por la calle Guayaquil, llega hasta la Chile para cruzar lo que hoy es la Plaza de la Independencia y llegar al Palacio de Gobierno.”

¿Pueden imaginar la ciudad alborotada entre vítores y algarabía? Cientos de quiteños saludando al héroe durante todo su trayecto, recibiéndolo con flores y guirnaldas. Bueno, entre esa alegre multitud, pero en un balcón privilegiado, estaba Manuela Sáenz Aizpuru.

Miradas y pasiones libertarias.



López Molina afirma que la joven quiteña era muy cercana a la familia De la Peña - también relacionados con la independencia- y le habían invitado a su balcón para presenciar la llegada del galante Libertador.

Mientras Simón Bolívar pasaba montando sobre su noble caballo, la emocionada Manuela lanza la corona de laureles y rosas desde el balcón; y entonces, algo insólito y mágico sucede: La hermosa corona de la bella Manuela, que era grande y pesada, toca el pecho del militar, y al caer al piso espanta al caballo del Libertador. El animal, asustado, levanta sus patas y relinchando, por poco hace caer al suelo al valiente héroe.

Simón Bolívar, cuenta Héctor, al buscar con su mirada al culpable de semejante aguinaldo y estruendo, se encuentra con la mirada intensa, coqueta y sonrojada de la dulce Manuela. Éste, literalmente, fue su primer flechazo.

Más tarde, en el ¨Baile de la Victoria¨, una de las tantas celebraciones en honor al Libertador y sus tropas, se daría el primer cruce de palabras. Según lo describe la propia Manuela en uno de sus diarios, durante aquel baile de bienvenida, Bolívar le susurró: “Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España». Manuela y Simón bailaron al compás de la música. Y lo harían por el resto de sus días, con sus corazones, latiendo al mismo ritmo que sus ideales libertarios. Y esa noche el destino de la América libre quedaría sellado.

Su romance fue muy pasional; luego con el tiempo, sería un amor más maduro y real, aclara el historiador: “Recordemos que Manuela, no fue el gran amor de su vida. Simón Bolívar había enviudado de la noble española Teresa del Toro, quien había fallecido muy joven en Venezuela y a la que prometió amor eterno. A pesar de ello; y con el paso del tiempo, La Amable Loca, como le decía a su querida Manuela, había conquistado su corazón”.


Datos para recordar:



-Manuela Sáenz, nació el 27 de diciembre de 1797 en Quito, Ecuador, fue hija del español Simón Sáenz Vergara y de la criolla María Joaquina de Aizpuru.

-Para cuando Manuela conoce a Bolívar, había regresado del Perú abandonando a su marido, el médico inglés James Thorne con quien había contraído un matrimonio de conveniencia y sin amor en 1817.

-El Libertador perdió a su esposa, Teresa Rodríguez del Toro en 1803. Si bien su amor por Manuela fue real e intenso. Sus conquistas también se extendieron al corazón de otras mujeres.


-Su valentía e incansable lucha por la libertad, hacen que Manuela Sáenz sea reconocida por las tropas y la historia, más allá de haber sido la amante del Libertador.

-Con el paso del tiempo, el gran amor entre lá prócer y el héroe, queda en evidencia en la correspondencia epistolar desde Santa Marta, Colombia.



-Manuela combatió en la Batalla de Pichincha y recibió el grado de teniente de húsares del Ejército Libertador. Luego, bajo las órdenes de Antonio José de Sucre, peleó en Ayacucho. Y el Gran Mariscal solicita a Bolívar le otorgue el ascenso a coronela. Una vez que la Independencia se consolida Manuela y Bolívar vivieron en Santa Fe de Bogotá. Y ante un intento de asesinato, Manuela es quien logra intervenir y detener el homicidio. Así él mismo la llamaría: “La Libertadora del Libertador.”

“Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tomé la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S. E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho de S. E. Me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S. E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano.” Manuela Sáenz.

En este día de San Valentín les comparto detalles curiosos sobre el inicio de uno  los amores más sonados de América Latina.

19 Comments

  1. Nelson Palma Gil dice:

    La historia de amor de estos libertadores son del amor mas puro, me llena de gran satisfacción que usted dedique tiempo a estas historias de amor. En estos tiempos ya casi ni recuerda nuestros próceres.

    En el 2016 estuve en Ecuador recorrí toda esos sitios históricos llegando hasta el Cotopaxi, fue una experiencia. muy saludable.

    • Rosanna Mancino dice:

      Estimado Nelson, gracias por apreciarlo y compartir su comentario. Es cierto lo que usted subraya, basta con leer las cartas que se escribían, sin dejar de lado el respeto, el amor y la pasión que se declaraban. Valge la pena regresar al pasado por un momento, recordar y rescatar algo de ese romanticismo colonial.
      Me alegra que haya podido recorrer mi país.
      Saludos cordiales,
      Rosanna

  2. Lesly Espinoza dice:

    Muy buen dato, pero sería necesario especificar también la historia triste, cruda y dolorosa al pasar a ser viuda de su amor compartido.

  3. Rosa Victoria dice:

    Bellísima historia, romántica y patriótica

  4. Muy interesante la vida de Manuela Sáenz, una historia de amor intensa y heroica.

  5. Las historias románticas siempre son mis favoritas!, me canto

  6. Enri dice:

    Me encantó esta historia de los amores pasionales de Bolíva y su Libertadora!

    • Rosanna Mancino dice:

      ME alegra saber que todavía historias como las de ellos nos enseñan sobre ideales de libertad y la fuerza del amor. Saludos Enriqueta!

  7. Silvia dice:

    Mira hoy he aprendido algo nuevo. Que bella historia de amor. Me encantaron los retratos de Manuela, bellísima!

    • Rosanna Mancino dice:

      Gracias Silvia, realmente Manuela Sáenz fue una mujer muy valiente, tanto en el campo de batalla, como en el amor. Saludos y linda semana.

  8. Marielina Petit dice:

    Hermosa historia. Bella!

  9. Elena Calahorrano dice:

    Me es grato encontrar este tipo de artículos en los cuales se destaca el valor de nuestra querida quiteña Manuelita Sáenz y el gran amor que nació entre ella y el Libertador Simón Bolívar en épocas de Independencia; sin embargo me permito hacer una observación en el párrafo en que se afirma que “Manuelita Sáenz combatió en la Batalla de Pichincha”. En esta batalla ella solicitó participar en el ejército patriota como un soldado más pero no le fue permitido al no contar con el permiso de su esposo ni de su padre como era la costumbre de la época para una mujer casada. Siendo así decidió brindar su ayuda con atención de primeros auxilios a los heridos en batalla junto a su fiel Jonatás; acto que fue reconocido por petición de Sucre a Bolívar. Posteriormente, si habría de luchar junto a Sucre pero en la Batalla de Ayacucho.

    Este dato histórico de la vida de Manuelita Sáenz lo podemos encontrar en el Libro Manuela Sáenz, Sus Diarios Perdidos y otros Papeles, del autor Don Carlos Álvarez Saá, fundador del museo Manuela Sáenz de Quito; quien dedicó gran parte de su vida al conocimiento e investigación sobre esta gran patriota.

    Gracias por rescatar la memoria de tan importante mujer en nuestra historia.

    • Rosanna Mancino dice:

      Estimada Elena, me alegra saber que le interesó y muchas gracias por su aporte.

      Hace algún tiempo atrás, será hace unos 20 años, tuve la oportunidad de viajar a la Quinta Bolívar cerca de Caracas, y aquí en Quito visité el museo y entrevisté a Don Carlos Álvarez Saá, aquella ocasión para un reportaje para el programa Día a Día; coincidentemente, sobre el mismo tema: El amor entre Bolívar y Manuelita. Recuerdo con mucho aprecio a Don Carlos.
      Saludos cordiales, Rosanna

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